Césped artificial y autismo..

Esta historia seguramente calará en tu corazón y seguro te conmoverá porque el césped artificial y autismo se han aliado.

Pep, de cinco años, es autista y presenta un aislamiento social, dificultades para comunicarse y un comportamiento desafiante, así como patrones estereotipados de conducta, es decir, gestos o expresiones que se repiten sin variación.

Necesita mucho espacio porque tiene una necesidad constante de movimiento para calmarse y le encanta estar al aire libre deambulando por el jardín.

Sin embargo, debido a los problemas sensoriales que tiene el joven Pep, le gusta jugar con barro y a menudo lo recoge para frotarse la cara. También se come el barro, lo cual preocupa a sus padres.

A Pep también le encanta realizar rutinas diarias, lo que significa que a menudo insiste en caminar alrededor del jardín, entrara en casa y volver a salir, pero debido a su obsesión por el barro, cada entrada en la casa tras sus pequeños viajes, lo ensucia todo.

Sus padres han descubierto que cuando tratan de quitarle la ropa fangosa de Pep para evitar el desorden en la casa, se angustia ya que no comprende por qué se le impide completar su rutina.

Pepe y Yolanda, siempre quisieron un ambiente hermoso y seguro para que sus hijos jugaran. Pep tiene una hermana menor de tres años, y sus padres solo querían sentarse y ver a sus pequeños jugar libremente en un hermoso jardín.

Su jardín es más bien sombrío, los árboles y la orientación no deja pasar mucho el sol., Y además por los constantes riegos a fin de tener el césped natural lo más denso, mullido y en buen estado, su jardín es muy húmedo y fangoso, por lo tanto, Pep no puede estar en el sin supervisión constante

Pepe y Yolanda, habían estado considerando instalar césped artificial desde hacía ya algún tiempo, sin embargo, solo conocían los céspedes de alguna rotonda, o medianera de su localidad y no les terminaba de gustar. Entre otras, porque no era lo que deseaban para sus hijos pequeños Pep y su hermana.  Además, su economía (solo podía trabajar Pepe, Yolanda dedicaba todas sus horas al cuidado de Pep, no les permitía acceder a céspedes de alta gama.

Desde el momento en que hablamos con ellos, nos dimos cuenta de que teníamos un compromiso muy especial y tomamos la decisión de buscar la mejor solución para su caso, porque debíamos encontrar un césped que no solo satisficiera de Pep, sino las necesidades, de toda la familia y que fuera económico y con las características de los mejores céspedes artificiales.

Los llevamos a su casa cuatro muestras grandes (2×4) de los modelos de césped artificial que creímos más adecuados para sus necesidades, a fin de que pudieran valorarlos tranquilamente.

A los tres días nos llamaron y nos dijeron que tener las muestras de mayor tamaño había sido genial, ya que no solo las pudieron tocar, sino que las pisaron descalzos para sentir la calidad.

A Pep y su hermana les encantaron y estuvieron jugando con ellas todos los días.

Incluso ella uso una muestra como jardín para la casa de su muñeca, y a Pep le gustaba presionarlos contra su cara.

En una semana, habían decidido que el que más les gustaba era el Césped artificial Deco-35, porque era suave, parecía césped de verdad y también hay que decirlo se amoldaba más a sus posibilidades económicas.

Les brindamos la posibilidad de instalarlo el siguiente fin de semana pues por la época, andamos más bien escasos de tiempo y así lo hicimos.

Durante la instalación Pep estuvo inmerso en nuestro trabajo y cuando todo termino, ya era nuestro nuevo amigo.

Incluso a mí, inducido por sus padres llego a darme un fuerte abrazo y brindarme una sonrisa.

Ahora su jardín ya tiene césped artificial y es fantástico.

niños autistas y césped artificialEs un santuario para ellos como familia. Los niños pueden jugar tanto como quieren y Pep puede entrar y salir de la casa tantas veces como quiera.

Le encanta tumbarse boca abajo en el césped y frotarse la cara contra la hierba increíblemente suave.

Pep tiene su espacio de nuevo, y probablemente por primera vez en 2 años Pepe y Yolanda pueden sentarse juntos en la terraza disfrutando la ver a sus niños jugar en el jardín.

Estamos encantados de haber podido ayudar a esta familia, y nos encanta saber que nuestro amiguito Pep y su hermana más pequeña están seguros y felices en su hermoso y nuevo césped.

No se ustedes lo que sentirán, pero a mi me ver la facilidad que ahora muestra Pep en su jardín, es motivo más que suficiente para olvidarme de los malos momentos que como todos he pasado a veces por culpa de mi negocio.