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Cada vez me frustra más comprobar que aún sigue habiendo gente que afirma que el césped artificial al contrario que el natural es un enemigo del medio ambiente a pesar de multitud de estudios científicos que demuestran todo lo contrario.

Cuando se trata de césped artificial y el medio ambiente, los hechos demuestran que el césped artificial es en realidad más ecológico que el césped natural.

El césped sintético existe desde los años 60, pero gracias a las nuevas tecnologías y al descubrimiento de nuevos materiales, los productos de hoy son muy diferentes y mucho mejores en todos los sentidos que los de antaño. Así que echemos un vistazo a los mitos populares sobre el césped artificial:

  Mito # 1: El césped artificial y el relleno que se utiliza son tóxicos.

Los productos de césped artificial de alta calidad se fabrican utilizando solo materias primas no tóxicas. En muchos casos, estos materiales se reciclan, lo que es ya una ventaja para la sostenibilidad y el medio ambiente.

Y hablando de reciclaje, persisten los mitos de que el caucho utilizado en el relleno de ciertos céspedes artificiales, destinados a campos de fútbol, está hecho de neumáticos y es tóxico. 

Cientos de estudios realizados durante décadas demuestran que la goma de los neumáticos no es peligrosa si la tocas, la inhalas o la ingieres. Puedes encontrar la investigación del Consejo de Césped Sintético aquí

Además, ahora tenemos una variedad de alternativas de relleno hechas de productos naturales como fibra de cocos o arena de sílices que se utilizan cada día más, sobre todo para instalaciones residenciales y paisajísticas.relleno de arena para césped artificial

Mito # 2: El césped artificial no es seguro para los niños ni para las mascotas

Ahora que hemos disipado el mito nº1 sobre los rellenos en el césped artificial, hablemos sobre otros temas de seguridad.

A diferencia del césped natural, el césped sintético no atrae insectos (avispas, mosquitos, etc.) que pueden aguijonear a los niños cuando juegan.

El agua no lo hace resbaladizo, por lo que los niños pueden jugar sin peligro después de la lluvia (o bajo la lluvia) o alrededor de su piscina.

Y si alguien en su familia (incluida su mascota) tiene alergia a la hierba, es un alivio saber que la hierba artificial es antialérgica.

 Se me olvidaba. Cuando los niños o las mascotas están jugando sobre el césped natural, están en contacto con restos de productos químicos, utilizados para el cuidado de este. Huelga comentar que en el césped artificial no se utiliza ningún producto químico para su mantenimiento y cuidado.

Mito # 3: Los desechos de las mascotas causan la acumulación de bacterias y olores

Eso sería un problema ambiental y feo si fuera cierto, pero no lo es.

Con el césped artificial no importar dónde haga lo suyo su mascota, con un enjuague rápido de la manguera, las bacterias y la orina serán drenadas. No queda nada en la superficie que se pudra y huela, lo que a menudo si sucede con el césped natural.

Mito # 4: la instalación de césped artificial limita las opciones de diseño del jardín.

Su entorno estético es tan importante como la comunidad que lo rodea, por lo que, por supuesto, tanto si desea árboles en flor o con sombra, arbustos o plantas, no hay ningún problema. Los mitos que sugieren que no puedes plantar árboles en tu césped artificial son simplemente erróneos. De hecho, el césped sintético es la pieza central ideal para un paisaje sostenible.

Mito # 5: El césped artificial es caro

Reemplazar 500 m2 de césped natural con césped artificial ahorra 375.000 litros de agua cada año. ¿Tu césped es más pequeño? Haz los cálculos para calcular tu propio ahorro: cada 1 m2 de césped artificial ahorra 750 litros de agua.

¿Sabes cuánto cuesta anualmente la compra de fertilizantes y abonos, sin descuidar costos menores como el consumo de cortadoras de césped?

¿Sabes cuánto cuesta en dinero y esfuerzo el mantenimiento de una pradera de césped natural?

 Y a estos mitos y gastos, tengo que añadir:

Que el funcionamiento de una cortadora de césped a gasolina durante una hora arroja la misma cantidad de emisiones nocivas al aire que la conducción de un automóvil en 160 Km., según el Instituto Nacional de Estadística. El césped artificial no se siega, por lo que su emisión de carbono es nula.

El Instituto Nacional de Estadística también dice que el 60% de los productos químicos que vertemos y rociamos en el césped natural simplemente se escurren en la tierra y en nuestras aguas subterráneas. El césped artificial también está libre de químicos.

Ahora tienes los hechos. El césped artificial no solo no es malo para el medio ambiente, sino que, al contrario, es más respetuoso con el medio ambiente, que el césped natural. Y eso no es mito.