La sequía y la falta de agua se han instalado en España. Y todos miran al cielo como último recurso para atajar el problema.

Camiones cisterna en muchos pueblos de Galicia, desaladoras funcionando a todo gas en Murcia, el trasvase del Tajo paralizado desde mayo, restricciones en los regadíos en medio país que pueden extenderse durante los próximos meses, campañas de sensibilización en el uso del agua…

Los españoles consumimos a diario cerca de 200 litros de agua en nuestros hogares, pero ese consumo podría ser mucho menor y reducirse casi a la mitad mejorando la instalación en nuestras casas y adoptando hábitos de consumo ahorrativos.

Debemos ser conscientes de la importancia de no malgastarla para que no haya problemas futuros para el abastecimiento de este preciado bien.

Estos son 10 consejos que deberíamos poner en práctica para no malgastar agua y colaborar a paliar los efectos de la sequía que nos acecha:

Cierra los grifos siempre que no los uses, aunque te parezca poco tiempo: mientras te enjabonas el pelo, te cepillas los dientes, fregando utensilios de cocina, mientras te afeitas…

Dúchate en lugar de bañarte, una ducha gasta un 50% menos. Una ducha de5 min, ahorra unos 3.500 litros al mes.

Recoge el agua que sale del grifo mientras esperas a que se caliente, y reutilízala para regar, fregar el suelo, lavar ropa a mano, etc.

Utiliza reductores de presión para la ducha.

Coloca 2 botellas llenas dentro de la cisterna y ahorrarás de 2 a 4 litros cada vez que la uses y no emplees el inodoro como papelera.

Utiliza de forma eficiente los electrodomésticos: pon la lavadora, el lavavajillas y similares siempre cuando estén totalmente llenos. Poner la lavadora cuando esté llena te puede hacer ahorrar de 2.500 a 2.800 litros cada mes.

Descongela los alimentos en la nevera o a temperatura ambiente, pero no bajo el chorro del grifo.

Agua fría en la nevera. Si dejas siempre una jarra de agua fría en la nevera no tendrás que esperar cuando abras el grifo a que salga fresca, ahorrando una importante cantidad.

Si tienes jardín, mejor utiliza plantas autóctonas, así no te excederás en el uso de agua para regar.

Plantéate seriamente cambiar el césped natural por césped artificial. Ya no solo por todas sus ventajas, hazlo al menos por el gran ahorro en agua que vas a tener.

Riega tus plantas al amanecer o al anochecer porque así evitarás que el agua se evapore antes de ser absorbida. No limpies el suelo con manguera, usa una escoba.

Arregla enseguida cualquier fuga de agua: un grifo goteando puede suponer hasta 40 litros de agua al día.